En muchos proyectos de construcción, arquitectura, estructuras e instalaciones se desarrollan en archivos separados. El problema aparece cuando una modificación realizada por una disciplina no llega a las demás: una abertura cambia de posición, una bandeja eléctrica ocupa el espacio de una tubería o una especificación del plano no coincide con la utilizada para calcular cantidades.
BIM aborda estas situaciones mediante una metodología que relaciona los modelos digitales con información técnica y procesos de trabajo definidos. Su impacto no depende únicamente de visualizar un edificio en tres dimensiones, sino de organizar cómo se produce, revisa, comparte y utiliza la información desde el diseño hasta la operación del activo.
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¿Qué es BIM?
BIM significa Building Information Modeling y se refiere a una metodología para gestionar información de edificaciones e infraestructuras mediante modelos digitales coordinados. En lugar de tratar los planos, las tablas y las especificaciones como documentos aislados, BIM permite relacionarlos con los elementos que representan.
Por ejemplo, un muro dentro de un modelo BIM no es solo un conjunto de líneas. Puede incluir su espesor, material, clasificación, resistencia al fuego, ubicación y código de identificación. Esa información puede utilizarse para generar vistas, revisar requisitos o calcular cantidades, siempre que el modelo haya sido configurado con criterios adecuados.
Esta diferencia es importante porque BIM no equivale a producir una imagen tridimensional atractiva. Un modelo puede verse completo y, aun así, contener datos insuficientes, duplicados o incorrectos. La metodología exige definir qué información necesita cada participante, quién debe producirla, cuándo debe revisarse y para qué será utilizada.
¿Cómo funciona BIM en un proyecto de construcción?
Un flujo BIM comienza antes de modelar. El equipo establece los usos del modelo, los entregables, los formatos de intercambio, las responsabilidades y los criterios de revisión. Así se evita pedir información que nadie utilizará o descubrir al final que los modelos de las distintas disciplinas no pueden coordinarse de la manera prevista.
Después, cada especialidad desarrolla su información dentro de un entorno de trabajo definido. Arquitectura puede modelar espacios, cerramientos y circulaciones; estructuras, elementos resistentes; y las instalaciones, redes, equipos y puntos de conexión. Los modelos se combinan para revisar su compatibilidad sin obligar a que todas las disciplinas trabajen dentro de un único archivo.
Cuando se detecta una interferencia, no basta con observarla. Debe registrarse, asignarse a una persona responsable, revisarse y cerrarse después de comprobar la solución. Por ejemplo, si un conducto atraviesa una viga, el equipo puede evaluar si conviene modificar el recorrido, cambiar la posición de un equipo o revisar el diseño estructural. El modelo sirve como base para localizar el problema y analizar sus implicaciones antes de ejecutar el trabajo.
La información aprobada también puede utilizarse para generar documentación, extraer cantidades o vincular actividades de planificación. Sin embargo, estos usos requieren controles. Si un elemento está duplicado, mal clasificado o modelado con dimensiones provisionales, la tabla obtenida también será incorrecta. BIM no elimina la revisión técnica: permite realizarla sobre información conectada y trazable.
¿Por qué BIM está transformando la industria de la construcción?
BIM transforma la construcción porque permite trasladar parte de la revisión que antes ocurría durante la obra hacia etapas en las que corregir una solución resulta menos disruptivo. Si una tubería necesita atravesar un muro, el equipo puede revisar previamente la reserva necesaria, su altura y la relación con otros sistemas, en lugar de resolver el encuentro cuando los elementos ya están instalados.
La transformación, por tanto, no consiste en sustituir planos por modelos. Consiste en pasar de documentos independientes a un sistema de información controlado. Para lograrlo, se necesitan estándares, revisiones periódicas, responsabilidades claras y criterios comunes entre quienes diseñan, construyen y reciben el activo.
BIM también está cambiando las competencias profesionales
Trabajar con BIM requiere más que dominar comandos de modelado. Un profesional debe comprender cómo estructurar la información, utilizar nomenclaturas, controlar versiones, revisar modelos y comunicar incidencias. También necesita reconocer cuándo un modelo contiene el nivel de detalle adecuado para su uso y cuándo una representación visual puede generar una interpretación incorrecta.
Los perfiles pueden especializarse en producción de modelos, coordinación, gestión de información, planificación, presupuestos o administración de activos. Cada función requiere competencias diferentes. Quien coordina modelos, por ejemplo, debe saber configurar revisiones, clasificar incidencias y verificar que una solución haya sido incorporada. Quien prepara cantidades necesita comprobar que las categorías, unidades y parámetros utilizados sean consistentes.
Por esta razón, los programas de formación BIM deberían vincular sus contenidos con tareas observables: preparar un modelo según requisitos definidos, detectar interferencias, documentar una incidencia o validar una tabla de cantidades. Para las organizaciones e instructores que ya imparten este tipo de capacitación, el programa Partner permite respaldar sus programas, gestionar alumnos y emitir certificados verificables. También permite evaluar la digitalización de certificados previamente emitidos para convertirlos en credenciales con mecanismos públicos de validación.
Conclusión
BIM está cambiando la construcción porque obliga a tratar la información como un recurso técnico que debe planificarse, comprobarse y mantenerse. El valor del modelo aparece cuando permite resolver una interferencia, verificar una cantidad, revisar una secuencia o entregar datos utilizables por la siguiente etapa del proyecto.
Esta forma de trabajo también eleva las exigencias de la capacitación. Enseñar BIM implica preparar profesionales capaces de aplicar procesos, justificar decisiones y producir información confiable, no únicamente operar una herramienta.
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